El debut del Vans Warped Tour en la Ciudad de México dejó postales memorables: moshpits bajo la lluvia, leyendas del skate en la rampa y coros multitudinarios. Sin embargo, al analizar la logística y el mapa de escenarios, queda al descubierto una deuda histórica que la industria sigue arrastrando: la falta de representación femenina en las tarimas principales.
Mientras que los escenarios Vans y Corona se reservaron para los actos estelares masculinos del emo y pop punk de los dosmiles (Papa Roach, Simple Plan, All-American Rejects, Pennywise, Black Veil Brides, Allison, División Minúscula), la aplastante oferta de proyectos liderados por mujeres fue relegada sistemáticamente a los escenarios secundarios o de menor aforo.
El talento relegado a las letras chiquitas y los escenarios alternativos
No se trató de una falta de propuesta o convocatoria. Músicas con trayectorias impecables y proyectos emergentes de altísimo impacto fueron programadas en carpas y escenarios perimetrales como el Little Caesars o el Corona Cero:
Save Ferris: Monique Powell, una de las frontwomen más icónicas del ska punk mundial, ofreció un show legendario en el escenario Little Caesars, demostrando un nivel escénico que perfectamente merecía el horario estelar del escenario principal.
Destroy Boys: El cuarteto californiano liderado por Alexia Roditis y Violet Mayugba, una de las bandas de punk rock más activas y contestatarias del circuito internacional, fue acomodada en tarimas secundarias.
Bad Cop / Bad Cop y Winona Fighter: Dos de las cartas más potentes del punk melódico y garage actual terminaron tocando en horarios tempranos o escenarios de paso.
Elli Noise: Representando la historia del punk rock nacional, Mariana Priego y su banda fueron alocados en escenarios laterales, a pesar de ser fundamentales para entender la escena en México desde hace más de dos décadas.
Un contraste con la realidad del público
Lo más contradictorio de esta distribución de escenarios es que abajo, en la pista, la presencia de mujeres asistentes, skaters y consumidoras de rock alternativo fue masiva. La audiencia ha evolucionado, los discursos han cambiado, pero las curadurías de los grandes festivales en México parecen seguir respondiendo a inercias de hace veinte años.
El Vans Warped Tour cumplió el sueño de la nostalgia, pero dejó sobre la mesa una lección pendiente: el rock en español e internacional ya no se sostiene únicamente por el "club de Toby". Es momento de que la infraestructura y los reflectores principales reflejen con justicia el peso real que las mujeres tienen sobre y abajo del escenario.




